viernes, 2 de mayo de 2014

Chorrillano que se respeta va los fines de semana a pescar. Esta tradición heredada desde tiempos remotos, se vio adaptada en las olas de migraciones que sucedió en la capital, desde provincia llegaban muchos, unos buscando el progreso y otros huyendo de la violencia interna que azotaba el país.




Es ya una rutina sentarme en la peña, escuchar las anécdotas de mi tío con la pesca, él saca el cordel y empieza a hacer "la robadera" (una estrategia de pesca donde no se usa carnada y se atrapa al pez enganchándolo en cualquier parte del cuerpo) Allí cuenta que antes las playas de Chorrillos eran muy ricas en peces, es más, el pescado era comida de "pobres".

Todo cambió cuando el Club Regatas Lima empezó a expandirse y llegó a los "pozos" (lugar de gran concentración de peces, diezmando la población de lenguado y corvina a niveles de casi desaparecerlos de la ciudad de Olaya. Sus continuas dinamitaciones de  las peñas para poder hacer sus muelles, afectaron enormemente la pesca artesanal. 




El muelle que muestro en esta foto es un lugar donde se ha formado otro pozo, varios pescadores hacen maniobras poco ortodoxas para llegar hasta ese lugar, veo tirando con fuerza sus cordeles (a costa de atracarse en las peñas) a más de 80 metros. La lisa salta coqueta, es momento de tirar el cordel, una fila de cuatro pescadores artesanales hacen el espectáculo que me gusta ver cada semana, de los cuatro solo dos llegan a enganchar al tan ansiado pez, la otra mitad han perdido sus anzuelos debido a las rocas, uno, muy feliz me muestra el pescado que llegó a atrapar.


Luego de esa magnífica pesca "el lobo" decidió bajar hasta ese muelle, como en los viejos tiempos, desde ahí su faena fue genial, era común el "tira y jale" ya que los peces abundaban al menos en ese pozo, los botes pertenecientes al gremio de pescadores no se acercan ahí debido a la fuerte "correntada" que amenazaba con hacerlos chocar contra la peña. En plena faena llega el personal de seguridad y expulsa de forma prepotente al "lobo", él se retira con su canasta muy ofuscado ya que dice "el mar es de todos, no solo de esos gringos". Asentí con la cabeza ya que su tesis era cierta.

Este verano pasaron muchas acontecimientos similares, las "PLAYAS PRIVADAS" hicieron noticia con lo que sucedía en Ancón, las playas de Naplo y su cuerda de división social.



Alerta Contra el Racismo indicó que de acuerdo a la Constitución Política del Perú en su artículo 2°, inciso 11,  toda ciudadana o ciudadano tiene el derecho a transitar por el territorio nacional; sin restricción alguna, salvo hechos puntuales como un mandato judicial; de otro lado, reconoce el uso de bienes públicos; señalando, en su artículo 73°, que los bienes de dominio público son inalienables e imprescriptibles.

“Ello quiere decir que salvo algunas razones excepcionales, como un mandato judicial o razones de seguridad nacional todas las personas somos libres de transitar y permanecer en cualquier lugar que forme parte del territorio nacional, más aún si se trata de bienes de dominio público, que son inalienables (es decir que no se pueden dar en propiedad privada) e imprescriptibles (que su situación jurídica permanece en el tiempo)”, explicaron.

Cabe acotar que según La Ley N° 26856, en su artículo 1° las playas son bienes de uso público, inalienables e imprescriptibles en una franja no menor de 50 metros de ancho paralela a la línea de alta marea, establece además que el ingreso y uso de las playas es libre.


Lastimosamente queda en evidencia que en nuestro país el término justicia es ambiguo. Como decía Trasímaco, "lo justo no es otra cosa que lo que le conviene al más fuerte". Mientras tanto bajemos la cabeza y miremos de lejos como no podemos transitar por nuestro territorio ya que los poderosos se han apropiado de ella.

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